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Ingenio o Pasión

Ha pasado ya más de una semana desde las elecciones presidenciales en los Estados Unidos y las cosas han empezado a calmarse un poquito…al menos para algunos. Después del shock inicial, nos encontramos con que teníamos dos opciones: aceptar o no aceptar. La aceptación de cualquier situación es el comienzo de la sanación. Es también un pre-requisito ineludible si estas interesado en aprender a manejar tus emociones. Aceptar no significa estar de acuerdo con una situación, es solo el reconocimiento de un hecho. De otra forma, nos situamos en una posición de negación y la negación no conduce sino al sufrimiento continuado.

Cualquiera que sea tu posición, siempre serás libre de expresar tu opinión, y para ello, también tienes dos opciones: Puedes tomar el camino de la lucha o puedes tomar el camino de la libre expresión exenta de rencor, agresividad y desafío. Esta semana he estado oyendo demasiados mensajes con expresiones como “lucha, batalla, oposición, resistencia, protesta, etc.”

Si optas por el primer camino, es muy probable que tu oponente coja sus armas y se disponga para la pelea. Recuerda que en una guerra, gane quien gane, siempre hay víctimas. Repito, no luchar no significa que estamos de acuerdo con la situación; más bien, quiere decir que preferimos expresarnos con firmeza pero de forma pacífica. Un buen ejemplo son las manifestaciones que están teniendo lugar en muchas ciudades, siempre y cuando las hagamos de forma respetuosa y sin usar o incitar a la violencia.

La gente egoísta no soportan que se les critique pues la naturaleza del ego es ser admirado y reverenciado por todo el mundo. De manera que, nadie que tenga un ego muy grande, va a sentirse muy contento con un índice de aprobación del 50%. Y la realidad es que la admiración no es algo que se pueda comprar o forzar así que tal vez exista una pequeña oportunidad para que, con la estrategia adecuada, la balanza se equilibre poco a poco incluso antes de que comience el verdadero juego.  Por otro lado, una confrontación o provocación directa probablemente pondría en marcha el mecanismo de supervivencia (o de orgullo), haciendo pasar el deseo de aceptación a un segundo plano e incrementando la posibilidad de una postura mucho más radical.

Este juego hay que jugarlo con mucha claridad, paciencia, astucia y buena voluntad. Debemos trabajar para crear una situación en la que todo el mundo gane algo y que nadie termine seriamente perjudicado. Una confrontación directa solo va a traer una racionalización de las posturas, más rencor, y más separación.

Es cierto que el sol siempre brilla tras la tormenta pero primero hay que capear el temporal. Así que vamos a tener paciencia si nos mojamos un poco. Las tormentas son también parte de la vida y normalmente nos traen muchas más enseñanzas que un día soleado y apacible. Tienen la capacidad de provocar miedos y de alternarnos o molestarnos. Por lo tanto, utilicemos las tormentas para auto conocernos. Empieza a pregúntate por qué tienes miedo o por qué estás tan preocupado o tan enfadado. Seguro que vas a aprender algunas lecciones importantes. Las tormentas suelen ser grandes maestras a pesar de su apariencia hostil.