Magia y Espiritualidad

Hacer Camino al Andar

Has leído El Loco” de Kahlil Gibran? Una parte del relato ha estado repicando en mi mente todo el día, empujándome, casi obligándome a sentarme delante del computador y observar como este artículo comienza a cobrar vida.

“Un día, mucho antes de que muchos dioses nacieran, desperté de un sueño profundo y observé que habían robado mis máscaras. Corrí con la cara descubierta por las calles abarrotadas, gritando: “¡Ladrones, ladrones, malditos ladrones!”

Más adelante, en el poema, este loco suertudo incluso agradece a los ladrones que le hayan robado sus máscaras ya que eso le ha permitido sentir en su rostro desnudo la caricia de los rayos del sol por primera vez. El destino, siempre caprichoso, a veces sirve de inesperada ayuda para que algunos puedan liberarse de sus máscaras. Para los demás, este ejercicio no es sino un proceso lento y metódico que puede llegar a durar varias vidas. De cualquier forma, lo importante es entender que este proceso puede ser la piedra angular de nuestra existencia en este planeta. No que todo lo demás no tenga importancia pero como que resulta trivial cuando lo comparamos a la importancia de esta faceta de nuestra existencia.

Librarnos de estas mascaras significa despojarnos de las muchas capas de personalidades ficticias que hemos ido acumulando a través de los años, bien sea consciente o inconscientemente. Estos programas insidiosos están tan incrustados en nuestras mentes que nos creemos todas sus falacias a pies juntillas y bailamos al son que tocan sin ni siquiera inmutarnos. Han estado anidando ahí dentro durante tanto tiempo que descubrirlos (que significa aniquilar el poder que tienen sobre nosotros) es poco menos que una labor detectivesca propia de Sherlock Holmes. La recompensa es, como en el caso del Loco de Gibran, la libertad, una vida basada en nuestra verdad, el entendimiento de nuestra verdadera esencia, y la consolidación de una mente tranquila y un corazón compasivo.

Hay muchas técnicas que nos ayudan a alcanzar este estado de equilibrio que añoramos constantemente. Estas técnicas son parte primordial de todas las religiones y filosofías de vida y son extremadamente útiles tanto como cimientos del proceso como salvavidas a los que nos podemos agarrar cuando nos empezamos a hundir en la duda o la desesperación. Ejemplos de estas técnicas son la oración, la meditación, rituales, estudio de las escrituras sagradas, prácticas como el yoga o el tai chi, asistencia a eventos de carácter religioso o espiritual, ofrendas, ceremonias, y muchas otras.

Sin embargo, tan potentes como puedan ser, tenemos que entender que no representan sino una especie de entrenamiento y, creo que, es aquí donde nos hemos estado liando un poquito en los últimos tiempos. Es como el que se prepara cuatro años y nunca va a la olimpiada o como el que ensaya toda la semana y después no va a representar la obra el domingo. Nos hemos vuelto una especie de  profesionales en algunas de estas técnicas (a veces rayando en la adicción) pero continuamos sin realizar la tarea principal. Básicamente, creemos que la técnica es la tarea. La pregunta que debemos hacernos es si estamos usando la tecnica como un medio para alcanzar un objetivo o como el objetivo en si. Y si es así, entonces cual es la verdadera tarea?

En dos palabras, la tarea es observarnos detenidamente y empezar a transformar todo aquello que no forma parte de nuestra esencia, de nuestra verdad interior; mas allá de reglas, instrucciones, tradiciones y cualquier otra forma de adoctrinamiento o conocimiento externo. Sumergirnos en la parte oscura, la sombra, esa parte de cada uno que no nos gusta demasiado y que normalmente tratamos de ocultar al mundo. Reconocer y aceptar su existencia como una parte de nuestro ser, nos guste o no. He dicho reconocer, no dejarse llevar por su atracción, simplemente invitarla a que se una al trayecto como un pasajero de pleno derecho.  Esta es la verdadera tarea: una observación momento a momento, con plena atención de nuestros comportamientos, emociones y reacciones pero sin ningún tipo de juicio, miedo, o culpa. Os doy un ejemplo más claro? Cada vez que una emoción como el miedo, la culpa, los celos, la envidia, la avaricia, etc se presente, entiéndela como una invitación a la observación y toma nota de su existencia como una parte de tu esencia. Solo eso, tomar nota y ver cómo opera. Y recuerda que esa emoción no tiene nada que ver con los demás, todo es parte de nuestra creación y nuestra forma de ver la realidad que vamos creando.

Te parece muy difícil? Da un pasito, después otro, y así muy pronto el camino se abrirá delante de tus ojos como por arte de magia.

“Y en mi locura he hallado libertad y seguridad; la libertad de la soledad y la seguridad de no ser comprendido, pues quienes nos comprenden esclavizan una parte de nuestro ser.”