Magia y Espiritualidad

El Mayor Espectaculo del Mundo: Tu Vida

Llevo demasiado tiempo viendo esta película; sentado en este cine en lo que parece una eternidad. No me acuerdo de como llegue aquí y no tengo ni idea de cuándo va a terminar la sesión.

He reído, llorado, amado y odiado con ese personaje de la pantalla con el que me he identificado plenamente. Sus miserias las siento en mis carnes; sus éxitos los celebro como si yo los hubiera cosechado.  Él es yo y yo soy el, un personaje de una película, una proyección de una ingeniosa máquina y su sedoso haz de luz. ¿Tiene esto algún sentido? Ninguno! Y aun así, aquí he estado todos estos años, incapaz de entender lo absurdo de esta situación.

“¿Me he estado identificando con una proyección de qué?”, me pregunto. De una cinta cargada de imágenes, una especie de banco de memorias originalmente representadas por un grupo de actores a partir de un guion que nació en la imaginación de alguien. Ósea, que básicamente soy el sueño de alguien. Llevo todo este tiempo sentado en este cine identificándome con un actor que representa un guion. Pero es que parece tan real: las decisiones que tomo, los triunfos, los desengaños, la aparente ley de la causa y el efecto.

Miro a mí alrededor y veo que el cine está repleto, todos y cada uno de los presentes ensimismado con su personaje favorito, riendo, llorando, amando y odiando con ellos. Un momento! Nadie se da cuenta de la verdad detrás de estas imágenes vacías! No es real, no es real!, les grito una y otra vez, pero nadie me escucha.

Una mujer me llama la atención entre los asistentes. No parece muy interesada en la película; de hecho, parece estar buscando a alguien entre la multitud. “Me resulta tan familiar”, pienso. Y de repente la recuerdo, hace algún tiempo, sentada a mi lado, diciéndome algo sobre sueños y personajes y de cómo romper el hechizo. Recuerdo lo molesta que me resultaba porque no me dejaba concentrarme en mi mismo (quiero decir en mi personaje). ¿Fue ella la que hizo que desviara mis ojos de la pantalla y comenzara a observarme? De repente siento un latigazo de desproporcionada gratitud hacia ella. No solo gratitud, también admiración al observarla hablar y hablar con gente que no le prestan ninguna atención. Planta semillas sin importarle si van a germinar. Tal vez sabe que tarde o temprano lo harán.

Miro de vuelta a la pantalla alertado por algún peligro que parece acechar a mi personaje. Y ahí está otra vez, el miedo subiéndome por la espina dorsal, el sudor frio en la frente…un ligero toque en el hombro. Sobresaltado, me doy la vuelta y ahí está ella, sonriéndome con una sonrisa comprensiva, trayéndome de vuelta al cine, a mi verdadero yo.

“Que fácil es perderse en el reino de la ilusión!”, exclamo

Ella sonrie de nuevo. “No te resultara tan fácil ahora que ya conoces la gran farsa. Pero todavía te llevara un tiempecito dejar de creer en ese personaje tuyo. Sé paciente y sigue observando a tu verdadero Yo y pronto comprenderás por que estas en este extraño cine viendo esta película aún más extraña.

“¿Y una vez que dejo de identificarme con el personaje, que sucede?” “¿Se termina la película?”, pregunto con ansiedad.

“No, la película no termina hasta que todos rompen el hechizo pero tu podrás continuar viéndola y disfrutando de ella sin ser un esclavo de la ilusión”

La observo mientras vuelve a su asiento. De repente me doy cuenta que me olvide de preguntarle cómo se llamaba. No creo que tenga importancia. Ni tan siquiera sé quién soy YO en este momento. Creo que va siendo hora de cerrar los ojos y descubrirlo.  YO SOY, YO SOY…