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El Gran Catalizador

Todavía no hemos tenido ni tiempo de digerir los resultados de las elecciones de ayer y ya me encuentro con un millón de predicciones funestas sobre lo que va a suceder los próximos cuatro años. Parece que no nos basta con las predicciones hechas a pie de urna o aquellas que nos aseguraban que el Brexit era el sueño de una noche de verano.

Hay un tinte fatalista que impregna todas las opiniones de aquellos que no comulgan con Trump. De hecho, hay mucho miedo latente sobre este incierto futuro que se nos avecina. Así, que supongo que voy a escribir largo y tendido sobre este tema en las próximas semanas, o meses, porque lo que os puedo anticipar es que esto no va a ser como nos los imaginamos y va a ser bueno para todos, al menos todos aquellos que seamos capaces de fluir y hacer las tareas personales.

Para nuestra gran sorpresa, Donald Trump ha emergido como el gran catalizador de los nuevos tiempos. Ha conseguido sobrevivir a una serie de situaciones tan embarazosas y vergonzosas que ningún otro político hubiese podido resistir sin tener que dejar, no ya el camino hacia la Casa Blanca, sino la política en sí. ¿Cómo ha podido suceder esto? ¿Que tiene este hombre de especial? La respuesta es sencilla: NADA. No es especial en absoluto. Pero lo que es especial es lo que va a suceder a través de él: NUESTRA GRAN TRANSFORMACIÓN. El ser humano está buscando cambios profundos y Clinton solo representa el inmovilismo más absoluto: más de lo mismo. No somos felices, no estamos contentos ni económicamente, ni socialmente, ni emocionalmente, ni espiritualmente. No sabemos que queremos todavía pero sabemos que no queremos lo que estamos viviendo. Y por eso no tenemos presidenta, así de simple y sencillo.

A través de Trump, hemos visto emerger la verdadera naturaleza de millones de personas. Esa naturaleza que yacía enterrada en nuestras entrañas porque nuestra educación cultural y religiosa nos ha convencido que es algo terrible de admitir o mostrar. Si has votado por Trump, entonces sería justo decir que resuenas con las opiniones, valores y sentimientos (algunos muy controvertidos) que nos ha ido compartiendo durante su campaña. Eso significa, por la ley de la resonancia, que en el día a día aplicas de alguna forma esos valores y sentimientos en tus relaciones con otros seres. Esto no es algo MALO, es simplemente el lado oscuro que todos tenemos pero que sepultamos en los calabozos de la conciencia para que nadie lo pueda ver. Ahora que ha salido a la superficie, podemos ver cómo opera, sus consecuencias reales, y como nos afectara dar rienda suelta a estas emociones. De manera que esta es una muy buena oportunidad si hacemos la tarea.

Si, por el contrario, odias, aborreces, te dan miedo o te dan nauseas sus opiniones y valores, entonces también estás viendo reflejado tu lado oscuro. La diferencia es, que en este caso, no quieres admitir que forman parte de tu esencia y por lo tanto las proyectas al exterior mediante el comportamiento de una persona o situación. Te doy un ejemplo: si odias a Trump porque el actúa con odio, entonces los dos estáis en la misma cara de la moneda. De forma que si podemos admitir que nosotros también tenemos ese lado oscuro que vemos tan claro en el exterior, podremos empezar a trabajar en nuestra evolución. Y este es también un escenario muy favorable si hacemos la tarea personal.

Un apunte es que trabajar con el lado oscuro no significa negarlo (los que odian a Trump) ni dejar que marque nuestro rumbo (seguidores acérrimos de Trump). El trabajo del lado oscuro es algo que lleva tiempo, dedicación y contemplación, y es el objetivo de nuestra existencia.

En cualquier caso, esto nos va a azuzar para llevar a cabo nuestra transformación personal, que no es sino el CAMBIO que todos llevamos anhelando desde hace muchos años. Sera un camino arduo y sinuoso pero solo porque necesitamos un poco de mano dura para despertarnos. Y el gran despertar solo ocurrirá cuando dejemos de intentar cambiar el mundo y empecemos a centrarnos en nuestra transformación interna. Solo entonces, empezaremos a ver la hermosura de la vida. Gandhi lo dijo “Se el cambio que quieres ver en el mundo”, nos encanta citarlo, y ahora nos toca ponerlo en marcha.