Magia y Espiritualidad

Eleva el Eterno Femenino…y asi se elevara el Eterno Masculino

“En el principio estaba la Palabra, y la Palabra estaba con Dios y la Palabra era Dios” Juan 1:1

Todo comenzó con el sonido, con la Palabra, OM….la vibración. El Uno vibro y las ondas de la creación viajaron en todas direcciones manifestando un universo plagado de formas, sonidos y colores. La vibración, representada por el eter como parte de los cinco elementos presentes en todas las formas, continua su hegemonia como la via de conexión mas directa hacia la Divinidad. Todos los sentidos (tacto, gusto, vista, olfato) se ven empequeñecidos ante la magnificencia del sonido, esa experiencia única y abrumadora cuya mas exultante expresión es el silencio.

El sonido, como todo en este universo, ha sido creado a partir de la perfecta integración de la energía masculina y femenina. Y como todo en este planeta desde hace ya 5.000 años, permanece en un estado de desequilibrio fruto de una carga desmesurada de energía masculina (no el impoluto Eterno Masculino sino el menor, opresor y cargado de juicio concepto de patriarcado) en prejuicio de la energía femenina. Antes de que el desequilibrio tuviera lugar, el Eterno Femenino—esa energía creativa, compasiva, nutritiva y reconfortante—disfrutaba de su estado natural como fuente de sabiduría y ecuanimidad en el planeta. Tras su caída, hemos sido abocados a un estado de ignorancia, caos y confusión tan grande que solo un restablecimiento de estas energías puede recomponer.

Un renacimiento del Eterno Femenino es necesario para que esto ocurra. El Eterno Femenino se diferencia del feminismo en el hecho de que no se tiene que comparar a nada, no tiene que emular nada, incluyendo el concepto de patriarcado. El Eterno Femenino es primordial, una energía poderosa y auto suficiente con sus propias características, roles y expresiones. Un renacimiento del Eterno Femenino no es una búsqueda de ecuanimidad con el masculino ni una venganza por siglos de ostracismo. Es simplemente una reivindicación de un estado natural, del equilibrio original entre las dos energías que contribuyeron a la creación del universo y continúan contribuyendo a su mantenimiento.

Para devolver el equilibrio en estos tiempos de zozobra y confusión, la solución natural no es otra sino la vuelta al origen. Y el origen no es otro que el sonido, la vibración. Es en esa conexión con el sonido original donde somos capaces de restablecer nuestra claridad mental, intuición, paz interior y felicidad. Y donde podemos acceder a esta vibración? En el centro del pecho, en el Corazón sutil. Es ahí y solo ahí donde entendemos que somos en realidad pues ahí reside la esencia del Ser. Habitualmente podemos conectarnos a esta esencia a través del recogimiento, la meditación, la oración y otras técnicas. Sin embargo, en este momento de la historia, creo humildemente que la forma mas directa y poderosa de comunicación es el canto espiritual. El canto de los innumerables nombres del Divino ya que en esos nombres se mezclan sin distinción alguna el masculino y el femenino. Concentrándonos en esta simple pero increíblemente potente herramienta, invocando su fuerza universal, y proyectándola a través de la vibración en nuestro Corazón logramos, sin duda alguna, que los dos Eternos vuelvan a su lugar en el plan original de la creación.

La tradición ancestral de reunirse en círculos nos ofrece un escenario perfecto para este tipo de comunión.  Un Circulo de Canto en una atmósfera de respeto, ecuanimidad y conciencia espiritual nos ofrece una experiencia regeneradora y curativa que eleva la conciencia no solo de los participantes sino en todo el planeta ya que la vibración no entiende de barreras. Esta es una forma especial de sanación de todas esas heridas que llevamos curando desde hace muchos años y de elevar la frecuencia de lo que Jung etiqueto como el inconsciente colectivo.

Ayudamos a la gente a crear Círculos donde el canto brilla como elemento principal pero en los que no falta la conversación honesta, mensajes poderosos que aparecen por sorpresa, y un sentido de camaradería que se ha ido perdiendo en el viaje sin retorno de la comunicación virtual. En los Círculos de Canto no existe la comunicación desde el ego, los consejos personales, las diferencias basadas en la información acumulada en el cerebro. Aquí todos le hablamos al Circulo y todos bebemos de la sabiduría que emana del mismo. El Circulo es un intercambio de la Verdad universal canalizada a través de sus integrantes, es una celebración de comunidad que es a la vez estimulante y profunda, es una experiencia tranquila de la alegría de la vida.

Unete a un circulo o crea uno. Nosotros te ayudamos si quieres. Veras que crearas un impacto inmediato tanto en ti como a tu alrededor y tu vida se llenara de energía positiva y felicidad. En palabras de Margaret Mead:

Nunca dudes que un pequeño grupo de ciudadanos concienciados pueda cambiar el mundo. De hecho, eso es lo único que lo ha logrado”.

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No temas Caminante pues la Oscuridad es tu Amiga

Es una sensación familiar, tan familiar como indeseada. Hemos estado aquí antes, en este túnel, muchas, muchas veces. Es oscuro, frío y solitario. Si, hemos estado en este túnel muchas veces antes, pero esta vez es diferente. Los túneles anteriores parecían más cortos o tal vez más claros; eran oscuros, pero todavía se podía distinguir una tenue luz al final: la luz de la esperanza, el final del dolor, el final del sufrimiento. Eran momentos duros en los que podíamos sentir la presión, el agobio, pero muy pronto las sombras se disolvían o aparecía una mano salvadora que nos ayudaba a salir de esa situación de incertidumbre.

Esta vez es diferente: el túnel es más oscuro que nunca y parecemos llevar semanas, algunos incluso meses, aquí atrapados. No hay luz a nuestras espaldas, no hay vuelta atrás; ni tampoco al frente, no hay a donde ir. Después de mucha paciencia, meditación, introspección, asesoramiento psicológico, relajación y un sinnúmero de técnicas similares para tratar de no sucumbir a la desesperación, nuestro sistema nervioso está a punto de colapsar. La tristeza, la desesperación, la depresión y, por supuesto, el miedo comienzan a horadarnos. Temores tan diversos como nuestras personalidades e historias: El miedo a no ser lo suficientemente bueno, amable, hermoso, a no tener suficiente encanto, a no ser próspero, ni suficientemente _______________ (llene el espacio en blanco).  ¿Por qué yo? ¿Por qué ahora? ¿Para qué todo esto?

Noches en vela nos convencen de lo inútil de tomar cualquier otra medida o acción. Es ahora el turno para la ansiedad, el resentimiento y la ira mezclada con retazos de abrumadora desesperación. Y entretanto la oscuridad sigue ahí: firme, densa, agobiante, sin permitir la entrada de un mínimo haz de luz. ¿Qué solución nos queda?

La respuesta es fácil aunque difícil de digerir para la mayoría de nosotros:

  • “Rendirse”, dice la voz interior que todo lo sabe
  • “¿Rendirse a qué?”, gritamos en respuesta
  • “Rendirse al presente”, reafirma la voz en silencio

Por extraño que parezca, luchar contra nuestra realidad simplemente hace que las cosas empeoren, ya que en el proceso atraemos pensamientos negativos al no aceptar nuestra situación actual. Básicamente le estamos diciendo al Universo que no estamos de acuerdo con la vida e inmediatamente nos sintonizamos con un modo negativo, un lugar carente de claridad y comprensión. ¿O es que acaso somos más inteligentes que la vida misma para escoger que nos conviene en cada momento? Cada situación trae crecimiento y evolución, no importa lo dura que ésta sea. Luchar contra esa situación no solo prueba que somos incapaces de aceptar y resolver el problema, sino que nos arroja a un espiral de negatividad y de falta absoluta de claridad para entender lo que está pasando. Por otra parte, si tratamos de escapar, también estamos manifestando que definitivamente no queremos aceptar nuestro presente.

Este túnel, esta oscuridad, no tienen nada que ver con buscar una explicación lógica, o expresar su injusticia a los cuatro vientos, o con encontrar una salida de incendios tan pronto como sea posible. No se trata de buscar consejo, recurrir a técnicas de auto-ayuda, o reflexionar sobre el sentido de la vida durante noches interminables. Pues en todas estas situaciones, seguimos negando nuestra realidad actual.

El túnel es simplemente aceptar nuestra situación tal y como es, no importa lo desesperada o injusta que parezca. Admítelo, simplemente no hay a donde ir, así que es mucho mejor calmarnos y mirarla a los ojos sin pestañear. Lo que la situación requiere no es sino que aceptemos, que nos rindamos al presente; que observemos en silencio con la confianza de que es sólo una situación más y que, tras dejar su mensaje, desaparecerá sin previo aviso, tal y como llegó. Eso no significa darse por vencido sino más bien afrontar el presente con aplomo y vivirlo en toda su profundidad. Aceptar la oscuridad, el dolor, la desesperación, la desesperanza. Es sólo cuando la mente y el corazón se vacían totalmente que empezamos a comprender el verdadero significado de este túnel y sus enseñanzas de futuro. Ahí es donde las cosas empiezan a tener sentido incluso si todavía no podemos ver la luz al final del mismo. Pero espera, no te apresures, camina tranquilo y zambúllete de lleno en la experiencia para que no tengas que repetirla.

¿Es más fácil decirlo que hacerlo? Siempre lo es. Pero algun dia tenemos que empezar.

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La Oscuridad es tu Aliada pero, cuidado, tambien se puede volver engañosa

Namaste queridos compañeros de tunel!

Como se comentó la semana pasada, la oscuridad es nuestra aliada, pero sólo si somos capaces de entenderla y discernir su verdadero propósito. Esto quiere decir que si no tenemos esto en cuenta, las tinieblas pueden cegar el mensaje contenido en la experiencia y hundirnos en nuestros deseos más bajos y egoístas. A todas luces un gran reto ya que a la naturaleza inferior le gusta hacernos creer que nuestra integridad, nuestra forma de vida con sus deseos y valores y logros, está en peligro. Y en ese estado de confusión e ignorancia, es normal que movamos cielo y tierra para protegernos, sin importar cuánto daño causamos a nuestros semejantes y cuanta negatividad regamos a nuestro alrededor. Y las repercusiones de esta onda negativa van a impactar a otros cautivos, que, a su vez, tratarán de “sobrevivir” arrastrando a otros al fondo con el fin de aliviar su propio sufrimiento.

Me gustaría reiterar que este es “el” momento exacto para centrarse en las lecciones ocultas, rendirnos al presente, y resurgir por encima de gustos y disgustos, sin importar la cantidad de injusticias de las que estamos siendo objeto. Recuerda de no tomártelo personalmente. Entiende que otros pueden estar en una posición similar o incluso más difícil que la tuya. Ten compasión, la situación no es tan terrible, al menos no estás siendo ultrajado y crucificado ¿verdad? Recuerda que cuanto más crece la oscuridad (y la situación puede volverse muy, muy oscura), más cerca estamos de la luz y mayores son las posibilidades de aprender la lección que nos catapultara fuera de la situación.

Este puede que no sea el mejor momento para ayudar a otros, con la compasión será suficiente, pero por lo menos trata de detener el efecto dominó negativo, confiando en esas fuerzas superiores que constantemente nos guían y que nos ayudarán a salir del túnel y a entender la lección. No hay necesidad de robar unas migajas de energía de otros seres; la energía vital es abundante si la buscamos con el corazón abierto.

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Aires de Karma

Una desagradable sensación de congoja nos asalta cada vez que escuchamos la palabra Karma. Pensamientos sombríos acerca de terribles acciones pasadas y miedos de un futuro plagado de dolor y sufrimiento asaltan nuestra mente. Oímos a alguien decir “Oh, fue su Karma” e inmediatamente sentimos pena por esa alma atormentada, o nos entra el temor de que un día digan lo mismo de nosotros.

Sin embargo, esa naturaleza siniestra que se le atribuye al karma no es sino una representación errónea de su significado original y exquisita puesta en escena. En vez de ver al karma como el destino inevitable que emana de malas acciones pasadas, podemos verlo como lo que realmente es: Una gran OPORTUNIDAD

El karma es, de hecho, una maravillosa oportunidad que se nos presenta todos los días para que podamos entender el verdadero significado de la vida y nuestras lecciones personales. Todos tenemos cosas que aprender, por eso aparecemos en este planeta una y otra vez y continuaremos haciéndolo hasta que completemos el “curso de ser humano”. Lo que llamamos iluminación no es sino graduarse de ese curso; lo que llamamos felicidad tan solo nuestro compromiso voluntario con el mismo.

Dicho esto, es crucial entender cómo funciona para que así podamos cultivar más y más ese misterio llamado felicidad. Entre todas estas oportunidades (situaciones karmáticas) que se nos presentan a lo largo de la vida, hay una que destaca como la asignatura más importante del curso: es probablemente la más dura pero también la que nos colmara de mayor satisfacción una vez la superamos. Esta importante tarea comienza tempranamente durante nuestra niñez, cuando se fragua la situación karmática en cuestión con la ayuda inconsciente de nuestros familiares, amigos o profesores. Ese escenario se continúa repitiendo a lo largo y ancho de nuestra vida, con actores y circunstancias diferentes pero siempre con un final fatídico que nos deja frustrados y deprimidos al no ser capaces de entender por qué somos presa de esta situación.  ¿Te suena familiar? ¿Puedes identificar esa situación que parece seguirte incansablemente a donde quiera que vayas?

Vivimos tiempos en los cuales estas situaciones se están recreando a un ritmo desenfrenado e imposible de ignorar. Es imposible evitarlas, parecen no tener ninguna compasión, y nos están haciendo sentir estancados, atrapados e impotentes. Es obvio que, por la razón que sea, nos toca enfrentarlas para poder integrar el mensaje que nos traen y avanzar hacia nuestra próxima tarea. Nos toca enfrentarlas porque están afectando nuestra felicidad y paralizando nuestra evolución.

¿Pero cómo podemos identificarlas? Para ello, es necesario usar algún método que vaya más allá del estudio de la mente y su funcionamiento ya que el karma pertenece a un nivel mucho más alto que es el del significado de la vida. El karma se ocupa de la esencia, de quien somos y que hacemos aquí, y ese es un juego a años luz de nuestras mentes imberbes (¡aunque sí que podemos usar la mente para comprender parte del proceso!)

Supongo que hay diferentes técnicas para llegar al fondo del asunto. Yo uso algo llamado Karmalogía. Y hoy estoy escribiendo este artículo porque, desde hace ya varios meses, veo que la mayoría de mis clientes podrían mejorar sus vidas si lo pusieran en práctica. El problema reside en que la mayoría de las veces este karma aparece enredado como un ovillo de lana que precisa ser desenredado poco a poco y con suma atención, paciencia y objetividad. Evidentemente, es siempre más fácil ver cómo funciona en los demás y muy difícil en uno mismo. Una vez que desenredamos la madeja, podemos ver como este karma se manifiesta en nuestra vida y tomar las medidas necesarias para dominar nuestro destino. Ejemplos de este karma son el sufrir de constante abuso (físico, verbal, sexual, profesional), asociarse siempre con la persona equivocada, continua falta de apoyo o abandono, continuos fracasos profesionales o sentimentales, ser juzgado o acusado de actos que no hemos cometido, etc.

Os invito a probar la Karmalogía. Es una técnica muy efectiva que os ayudara a cortar estos ciclos negativos y prosperar en esas áreas conflictivas. La Karmalogía se realiza en sesiones de una hora cada una (en vivo o por Skype) hasta que la persona se siente confiada a tomar las riendas de su futuro.

Para hacer una cita, por favor contactar por email a info@lacasadeldharma.com o por teléfono al 786-443-6213.  

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Hacer Camino al Andar

Has leído El Loco” de Kahlil Gibran? Una parte del relato ha estado repicando en mi mente todo el día, empujándome, casi obligándome a sentarme delante del computador y observar como este artículo comienza a cobrar vida.

“Un día, mucho antes de que muchos dioses nacieran, desperté de un sueño profundo y observé que habían robado mis máscaras. Corrí con la cara descubierta por las calles abarrotadas, gritando: “¡Ladrones, ladrones, malditos ladrones!”

Más adelante, en el poema, este loco suertudo incluso agradece a los ladrones que le hayan robado sus máscaras ya que eso le ha permitido sentir en su rostro desnudo la caricia de los rayos del sol por primera vez. El destino, siempre caprichoso, a veces sirve de inesperada ayuda para que algunos puedan liberarse de sus máscaras. Para los demás, este ejercicio no es sino un proceso lento y metódico que puede llegar a durar varias vidas. De cualquier forma, lo importante es entender que este proceso puede ser la piedra angular de nuestra existencia en este planeta. No que todo lo demás no tenga importancia pero como que resulta trivial cuando lo comparamos a la importancia de esta faceta de nuestra existencia.

Librarnos de estas mascaras significa despojarnos de las muchas capas de personalidades ficticias que hemos ido acumulando a través de los años, bien sea consciente o inconscientemente. Estos programas insidiosos están tan incrustados en nuestras mentes que nos creemos todas sus falacias a pies juntillas y bailamos al son que tocan sin ni siquiera inmutarnos. Han estado anidando ahí dentro durante tanto tiempo que descubrirlos (que significa aniquilar el poder que tienen sobre nosotros) es poco menos que una labor detectivesca propia de Sherlock Holmes. La recompensa es, como en el caso del Loco de Gibran, la libertad, una vida basada en nuestra verdad, el entendimiento de nuestra verdadera esencia, y la consolidación de una mente tranquila y un corazón compasivo.

Hay muchas técnicas que nos ayudan a alcanzar este estado de equilibrio que añoramos constantemente. Estas técnicas son parte primordial de todas las religiones y filosofías de vida y son extremadamente útiles tanto como cimientos del proceso como salvavidas a los que nos podemos agarrar cuando nos empezamos a hundir en la duda o la desesperación. Ejemplos de estas técnicas son la oración, la meditación, rituales, estudio de las escrituras sagradas, prácticas como el yoga o el tai chi, asistencia a eventos de carácter religioso o espiritual, ofrendas, ceremonias, y muchas otras.

Sin embargo, tan potentes como puedan ser, tenemos que entender que no representan sino una especie de entrenamiento y, creo que, es aquí donde nos hemos estado liando un poquito en los últimos tiempos. Es como el que se prepara cuatro años y nunca va a la olimpiada o como el que ensaya toda la semana y después no va a representar la obra el domingo. Nos hemos vuelto una especie de  profesionales en algunas de estas técnicas (a veces rayando en la adicción) pero continuamos sin realizar la tarea principal. Básicamente, creemos que la técnica es la tarea. La pregunta que debemos hacernos es si estamos usando la tecnica como un medio para alcanzar un objetivo o como el objetivo en si. Y si es así, entonces cual es la verdadera tarea?

En dos palabras, la tarea es observarnos detenidamente y empezar a transformar todo aquello que no forma parte de nuestra esencia, de nuestra verdad interior; mas allá de reglas, instrucciones, tradiciones y cualquier otra forma de adoctrinamiento o conocimiento externo. Sumergirnos en la parte oscura, la sombra, esa parte de cada uno que no nos gusta demasiado y que normalmente tratamos de ocultar al mundo. Reconocer y aceptar su existencia como una parte de nuestro ser, nos guste o no. He dicho reconocer, no dejarse llevar por su atracción, simplemente invitarla a que se una al trayecto como un pasajero de pleno derecho.  Esta es la verdadera tarea: una observación momento a momento, con plena atención de nuestros comportamientos, emociones y reacciones pero sin ningún tipo de juicio, miedo, o culpa. Os doy un ejemplo más claro? Cada vez que una emoción como el miedo, la culpa, los celos, la envidia, la avaricia, etc se presente, entiéndela como una invitación a la observación y toma nota de su existencia como una parte de tu esencia. Solo eso, tomar nota y ver cómo opera. Y recuerda que esa emoción no tiene nada que ver con los demás, todo es parte de nuestra creación y nuestra forma de ver la realidad que vamos creando.

Te parece muy difícil? Da un pasito, después otro, y así muy pronto el camino se abrirá delante de tus ojos como por arte de magia.

“Y en mi locura he hallado libertad y seguridad; la libertad de la soledad y la seguridad de no ser comprendido, pues quienes nos comprenden esclavizan una parte de nuestro ser.”