Magia y Espiritualidad

Aires de Karma

Una desagradable sensación de congoja nos asalta cada vez que escuchamos la palabra Karma. Pensamientos sombríos acerca de terribles acciones pasadas y miedos de un futuro plagado de dolor y sufrimiento asaltan nuestra mente. Oímos a alguien decir “Oh, fue su Karma” e inmediatamente sentimos pena por esa alma atormentada, o nos entra el temor de que un día digan lo mismo de nosotros.

Sin embargo, esa naturaleza siniestra que se le atribuye al karma no es sino una representación errónea de su significado original y exquisita puesta en escena. En vez de ver al karma como el destino inevitable que emana de malas acciones pasadas, podemos verlo como lo que realmente es: Una gran OPORTUNIDAD

El karma es, de hecho, una maravillosa oportunidad que se nos presenta todos los días para que podamos entender el verdadero significado de la vida y nuestras lecciones personales. Todos tenemos cosas que aprender, por eso aparecemos en este planeta una y otra vez y continuaremos haciéndolo hasta que completemos el “curso de ser humano”. Lo que llamamos iluminación no es sino graduarse de ese curso; lo que llamamos felicidad tan solo nuestro compromiso voluntario con el mismo.

Dicho esto, es crucial entender cómo funciona para que así podamos cultivar más y más ese misterio llamado felicidad. Entre todas estas oportunidades (situaciones karmáticas) que se nos presentan a lo largo de la vida, hay una que destaca como la asignatura más importante del curso: es probablemente la más dura pero también la que nos colmara de mayor satisfacción una vez la superamos. Esta importante tarea comienza tempranamente durante nuestra niñez, cuando se fragua la situación karmática en cuestión con la ayuda inconsciente de nuestros familiares, amigos o profesores. Ese escenario se continúa repitiendo a lo largo y ancho de nuestra vida, con actores y circunstancias diferentes pero siempre con un final fatídico que nos deja frustrados y deprimidos al no ser capaces de entender por qué somos presa de esta situación.  ¿Te suena familiar? ¿Puedes identificar esa situación que parece seguirte incansablemente a donde quiera que vayas?

Vivimos tiempos en los cuales estas situaciones se están recreando a un ritmo desenfrenado e imposible de ignorar. Es imposible evitarlas, parecen no tener ninguna compasión, y nos están haciendo sentir estancados, atrapados e impotentes. Es obvio que, por la razón que sea, nos toca enfrentarlas para poder integrar el mensaje que nos traen y avanzar hacia nuestra próxima tarea. Nos toca enfrentarlas porque están afectando nuestra felicidad y paralizando nuestra evolución.

¿Pero cómo podemos identificarlas? Para ello, es necesario usar algún método que vaya más allá del estudio de la mente y su funcionamiento ya que el karma pertenece a un nivel mucho más alto que es el del significado de la vida. El karma se ocupa de la esencia, de quien somos y que hacemos aquí, y ese es un juego a años luz de nuestras mentes imberbes (¡aunque sí que podemos usar la mente para comprender parte del proceso!)

Supongo que hay diferentes técnicas para llegar al fondo del asunto. Yo uso algo llamado Karmalogía. Y hoy estoy escribiendo este artículo porque, desde hace ya varios meses, veo que la mayoría de mis clientes podrían mejorar sus vidas si lo pusieran en práctica. El problema reside en que la mayoría de las veces este karma aparece enredado como un ovillo de lana que precisa ser desenredado poco a poco y con suma atención, paciencia y objetividad. Evidentemente, es siempre más fácil ver cómo funciona en los demás y muy difícil en uno mismo. Una vez que desenredamos la madeja, podemos ver como este karma se manifiesta en nuestra vida y tomar las medidas necesarias para dominar nuestro destino. Ejemplos de este karma son el sufrir de constante abuso (físico, verbal, sexual, profesional), asociarse siempre con la persona equivocada, continua falta de apoyo o abandono, continuos fracasos profesionales o sentimentales, ser juzgado o acusado de actos que no hemos cometido, etc.

Os invito a probar la Karmalogía. Es una técnica muy efectiva que os ayudara a cortar estos ciclos negativos y prosperar en esas áreas conflictivas. La Karmalogía se realiza en sesiones de una hora cada una (en vivo o por Skype) hasta que la persona se siente confiada a tomar las riendas de su futuro.

Para hacer una cita, por favor contactar por email a info@lacasadeldharma.com o por teléfono al 786-443-6213.